Monet y Boudin
Hace ya unas semanas acudimos a una exposición en el Museo Thyssen sobre
Monet y Boudin, siendo este último el maestro del que posteriormente se
convertiría en su “ídolo”. Ambos artistas impresionistas, característicos por
realizar sus obras al aire libre y con varios estilos de pintura, tienen una
pequeña representación de sus obras que hacen las delicias de cualquier amante
de la pintura.
Pero lo más curioso es que no hace falta ser experto en la
materia para poder darse cuenta de las diferentes técnicas utilizadas en sus
pinturas, ya que en la exposición se concentran varios cuadros de un mismo
paisaje en diferentes horas del día o con diferentes estados climáticos, lo que
permite al neófito y al experto dar cuenta de los detalles de la luz y el color
utilizados con un trazo ligero que pese a no tener en muchas de las obras un
perfilado determinado, recrea a la perfección tanto paisajes como personas que
en ellos se encuentran.
El museo realiza un gran trabajo al recopilar estas obras
que describen sin palabras lo que es la evolución e influencia de ambos autores
entre sí, apoyándolo aún así con unas breves explicaciones que ponen al atónito
visitante en contexto para recibir las pinturas con un punto de vista principal
desde el que partir para poder disfrutar de estas grandiosas obras de la
pintura.
El único pero que ponemos desde este blog, es la utilización
de este don de ambos artistas para plasmarlo en distintos objetos cotidianos
como calcetines y bolsos, todo para sacar un mayor beneficio, pero que rompe la
burbuja de magia, perplejidad y encanto que acompaña al visitante al abandonar
la última sala de la exposición.
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